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Tribunas y análisis - 6 de febrero de 2006
Regresó Bin Laden, pero no así el espíritu crítico
Análisis

El 19 de enero de 2006, la cadena de información continua Al Jazeera difundió la grabación de un discurso atribuido a Osama bin Laden. Por primera vez, después de 13 meses, se escuchaba su voz y rápidamente gran número de analistas y expertos mediáticos comenzaron a comentar e interpretar sus declaraciones sin cuestionar jamás su autenticidad.
El liderazgo de Osama bin Laden, terrorista fundamentalista musulmán, sobre Al Qaeda, organización tentacular responsable de los atentados del 11 de septiembre de 2001, de operaciones en Europa y patrocinadora de los ataques contra las tropas estadounidenses en Irak, es un dogma incuestionable en los medios de comunicación dominantes. Y como todo dogma, se basa en la fe, no en los hechos. Sin embargo, si examinamos los hechos, se multiplican los elementos que desmienten la existencia de Al Qaeda o su real antagonismo con Washington. Un número cada vez mayor de expertos y analistas cuestionan la versión oficial de los atentados del 11 de septiembre; militares de alto rango como el ex jefe de Estado Mayor ruso, el general Ivashov, niegan la existencia del «terrorismo internacional»; los resistentes iraquíes niegan la presencia de Al Qaeda en Irak o aseguran que se trata de agentes provocadores del ocupante. Pero estos elementos no cuentan en el análisis mediático de los comentarios de la grabación de Osama bin Laden.
Al Jazeera recoge los elementos «significativos» de la intervención del «enemigo público número uno» de Estados Unidos en su sitio Internet. Los fragmentos reproducidos recuerdan más una imitación de las críticas de los adversarios de la administración Bush a la política de la Casa Blanca que la obra de un integrista wahabita. La voz grabada amenaza asimismo a Estados Unidos con nuevos atentados de gran envergadura pero, de manera sorprendente, propone una «tregua» a Washington para reconstruir Irak y Afganistán.
Este mensaje llega en un momento oportuno para el gobierno de Bush. Las nuevas amenazas de atentados se producen menos de dos semanas antes de que el Congreso someta a votación la renovación de la Patriot Act, texto liberticida aprobado con el pretexto de defender el suelo estadounidense de nuevos atentados, y poco tiempo antes de que George W. Bush tenga que pronunciar un discurso sobre el estado de la Unión (que analizaremos en próxima edición).
De cualquier manera, los medios republicanos no tardaron en sacar provecho del casete para exigir la adopción de nuevas medidas de seguridad cuyo vínculo con «Al Qaeda» parece en ocasiones traído por los pelos. Por ejemplo, la consultora y cabildera republicana Salena Zito se apoya en parte en este casete para afirmar en The Post Chronicle que Al Qaeda constituye una amenaza importante, que es preciso vigilar las fronteras y pedir nuevas medidas que le prohíban el acceso a la frontera… a los inmigrantes latinoamericanos, nuevo caballo de batalla de Samuel Huntington y de sus partidarios.
Cerrando los ojos ante este sospechoso oportunismo, los expertos mediáticos y los editorialistas prefieren concentrarse en el tema de la tregua mencionado en la grabación difundida por Al Jazeera. De esta forma se producen grandes debates sobre la conveniencia de aceptar o no esta «mano tendida» y sobre lo que deja entrever esta propuesta sobre la situación actual de Al Qaeda. Con ello dejamos que salga a relucir una importante pregunta: para que haya una tregua o un cese al fuego hace falta un enfrentamiento, ahora bien, ¿dónde está el enfrentamiento entre Washington y Al Qaeda? ¿En qué lugar del mundo se produce un combate entre soldados de Al Qaeda y militares estadounidenses? Recordemos además que si bien en una primera etapa Al Qaeda fue presentada como una estructura piramidal, ha sido transformada de manera progresiva en una simple ideología o en «una nebulosa», lo que evita aportar elementos que demuestren la existencia de una organización precisa. En ese caso, ¿cómo se puede firmar una tregua con una ideología? ¿Debemos deducir de esta oferta que después de que se nos rogó que creyéramos en la existencia de una superorganización terrorista, para pedirnos después que no creyéramos en ella, debemos volver a hacerlo?
Los autores de tribunas evitan concienzudamente responder a estas preguntas. Muchos se abstienen de nombrar los campos de batalla donde el combate entre Al Qaeda y Estados Unidos sería más violento o designan como línea del frente teatros de operaciones cuyo único vínculo resulta ser la presencia estadounidense.
Lo único importante es interpretar la propuesta de «tregua», pero sin abandonar el dogma.
El Christian Science Monitor publica la única tribuna que hayamos leído que propone aceptar la propuesta de tregua. Su autor, el académico Douglas A. Borer, afirma que a lo largo de la historia muchos Estados se han visto obligados a negociar con terroristas y que Estados Unidos saldría ganando si lograra una tregua para poder repensar su estrategia con relación a los musulmanes y privar a Al Qaeda de adeptos. Esta opinión es única pero el autor comparte las observaciones de los demás analistas sobre Al Qaeda, es decir que le cuesta trabajo definir a este movimiento y sus centros de acción. De esta forma, cuando trata de ofrecer ejemplos de negociaciones entre Estados y terroristas para justificar sus opiniones mezcla con cierta ligereza negociaciones entre Estados, entre éstos y movimientos separatistas y hasta procesos de descolonización. En una palabra, mezcla un conjunto de elementos inconexos que ejemplifican su incapacidad para dar una definición del «terrorismo» y mucho más de la naturaleza de Al Qaeda.
Los restantes analistas se niegan a imaginar que pueda firmarse una tregua con Al Qaeda pero no están de acuerdo en lo que respecta a las bases de esta propuesta.
Para algunos se trata ante todo de un mensaje dirigido a las poblaciones musulmanas.
Daniel Benjamin y Steven Simon, ex dirigentes demócratas del Consejo de Seguridad Nacional estadounidense, describen el casete en el New York Times como una fanfarronada cuyo propósito es levantar los ánimos de las tropas «yihadistas». Afirman que Bin Laden desea aparecer como el único responsable de las desgracias de Estados Unidos en el mundo y garantizar de esta forma su promoción en el mundo musulmán. Por consiguiente, ambos autores señalan que es urgente repensar la lucha ideológica contra la promoción del yihadismo.
La eterna coartada árabe de los medios neoconservadores, el presidente de la World Lebanese Organization, Walid Phares, también ve en el casete un medio de levantar el ánimo de las tropas luego de un año que resultó difícil para los «yihadistas». El autor afirma en el Washington Times que las elecciones en Afganistán e Irak y… la «revolución del cedro» constituyen los fracasos de Al Qaeda. ¿Debemos llegar como Phares a la conclusión de que Al Qaeda está vinculada al régimen sirio después de haber sido acusada de estar asociada con los talibanes y más tarde con Sadam Husein? Sin embargo, al contrario de los señores Benjamin y Simon, el experto de Benador Associates alaba la política de seducción de la población árabe musulmana y afirma que comienza a dar frutos.
Algunos analistas toman como pretexto la grabación para loar los méritos de la «guerra contra el terrorismo»… y denunciar a sus detractores.
El investigador de la Hoover Institution, Victor Davis Hanson, opina en el Chicago Tribune que dicho casete y la propuesta de tregua son la confesión de la debilidad de Bin Laden. Para ejemplificar su punto de vista acude a una sucesión de acontecimientos sin relación entre sí: el número de «terroristas» asesinados en Irak, la «revolución del cedro» en el Líbano, los bombardeos sobre las zonas rebeldes en la frontera entre Pakistán y Afganistán, las presiones ejercidas sobre Siria e Irán y el reciente discurso sobre la disuasión nuclear pronunciado por Jacques Chirac. El señor Hanson señala asimismo que el estilo de Bin Laden comienza a parecerse al del discurso de los adversarios estadounidenses de la administración Bush. Deduce de ello que la única esperanza de la organización radica en obligar a Estados Unidos a abandonar el combate al adular a los movimientos que se oponen a la guerra. Este argumento constituye una nueva actualización de la antigua acusación conservadora respecto de la derrota de Estados Unidos en Vietnam: Estados Unidos estaba a punto de ganar la guerra pero no pudo llegar hasta el final debido a las acciones desmoralizantes y derrotistas de los movimientos pacifistas. El arma de Al Qaeda en estos momentos sería por lo tanto una vez más el discurso que hizo «que se perdiera Vietnam».
En Gulf News, el editorialista de diferentes medios y experto (al igual que Hanson y Phares) de Benador Associates, Amir Taheri, se libra a un análisis bastante semejante. Bin Laden espera que el discurso contra la guerra en Estados Unidos logre imponerse y pretender entonces que la victoria es suya. El autor considera además que este casete es un ejemplo de la división interna en el seno de Al Qaeda entre los partidarios de una estrategia de invasión de los países musulmanes, como Zawahiri, y Bin Laden, quien desea organizar nuevos atentados en Estados Unidos… en caso de que haya sido Bin Laden quien diera a conocer el casete pues el autor no excluye la posibilidad de que este último esté muerto y sean otros los que se encarguen de divulgar el mensaje en su nombre.
En La Gazette du Maroc, el falangista libanés Antoine Basbous, fundador del Observatorio del Mundo Árabe, comparte la opinión de que las declaraciones de Bin Laden revelan la debilidad interna y llega incluso a especular sobre su estado de salud. Declara que lo sabe todo sobre los conflictos internos de Al Qaeda, que Bin Laden está perdiendo terreno ante Zarkaui y tiene dificultades para conservar el control de la organización, si bien al mismo tiempo ya no necesita controlar una ideología que con tanta amplitud desarrolló. De cualquier manera, al mostrarse amenazador frente a Estados Unidos, Bin Laden estaría demostrando a los opositores de George W. Bush que sería un error minimizar la amenaza.
Como podemos ver, los medios que apoyan las acciones de la administración Bush y la «guerra contra el terrorismo» han monopolizado prácticamente los análisis sobre el tema y se han aprovechado de ello a menudo para atacar a sus adversarios políticos. Como de costumbre, el ex administrador del U.S. Institute of Peace y presidente del Middle East Forum, Daniel Pipes, va más lejos que los restantes analistas y se basa en la grabación para, una vez más, acusar a la izquierda norteamericana de complicidad con el islamismo.
En el New York Sun, Frontpage Magazine y Jerusalem Post, se apoya en la referencia de Osama bin Laden al libro El Estado agresor (Rogue State en inglés) para denunciar las posiciones de su autor, William Blum, y tratar de desacreditar su trabajo sobre los crímenes del imperialismo estadounidense. Pipes asegura que esto convierte a Blum y a todos los que valoraron su trabajo en aliados objetivos del «yihadismo». El autor adapta a la moda y a la actualidad reciente una tesis habitual según la cual todo movimiento pacifista es manipulado por el enemigo por ingenuidad o en virtud de un pacto secreto. Este eje de propaganda no es característico de Estados Unidos y fue retomado en Francia a través del discurso sobre la «división de la izquierda».
Es una pena que esta propaganda encuentre aliados involuntarios entre aquellos que, por aversión hacia los crímenes cometidos por la administración Bush, acaban por encontrar simpático a Osama bin Laden a causa de su seudo oposición a Washington.
De esta forma, el periodista libanés Yasser Al Zaratra muestra su regocijo en el diario de Qatar Al-sharq por las declaraciones contenidas en el casete y hasta se lamenta de que Bin Laden no haya propuesto la tregua en nombre de toda la nación musulmana. Con ello, el autor presenta a un agente de la CIA como líder de la lucha antiimperialista árabe musulmana. Asegura que Estados Unidos no puede vencer a Al Qaeda ya que se trata de una estructura en extremo flexible como para ser destruida incluso en el caso de que su dirigente fuera asesinado.
Sin embargo, algunos analistas son capaces de ver los puntos débiles en las demandas de Bin Laden y en la versión respecto de Al Qaeda pero se niegan a rechazar la existencia de la hidra.
El jefe de redacción del diario Asharqalawsat, Abdelrahmen Al Rachid, afirma que Bin Laden pide una tregua porque ya no controla nada y señala que todo parece indicar que tampoco controla los acontecimientos en Irak. El editorialista comprende muy bien que no hay lazos directos entre las acciones atribuidas a Al Qaeda en ese país y Osama bin Laden pero se niega a dar un paso adicional en esta lógica y plantearse el tema de la propia existencia de Al Qaeda.
En Selves and Others, el novelista y dramaturgo William Schroder opina que una tregua no tiene sentido ya que Estados Unidos no quiere la paz sino el control de los últimos recursos energéticos. Asegura que la guerra contra el terrorismo no es más que el medio y la justificación para imponerse en el Medio Oriente ante Rusia y China. Es por lo tanto imposible que Estados Unidos acepte una tregua con Bin Laden. No obstante, el autor se niega a pensar que Bin Laden haya ofrecido sin razón un pretexto para el control militar del «Gran Medio Oriente» por parte de Estados Unidos.
Cogidos en la trampa del mito del 11 de septiembre de 2001, hasta los analistas críticos se niegan a examinar la gran cantidad de incoherencias que rodean el dogma de Al Qaeda.
Red Voltaire
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6 de febrero de 2006
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Países
Estados Unidos
Temas
Guerra contra el «terrorismo»
Autores y fuentes de las Tribuna y análisis
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«Bin Laden propone una tregua a los norteamericanos»
Autor
Osama bin Laden
Fuente
Al Jazeera.net (Qatar}
Referencia «Bin Laden offers Americans truce», por Osama Bin Laden, Al Jazeera.net, 19 de enero de 2006. Este texto ha sido adaptado de la retranscripción parcial de un texto atribuido a Osama bin Laden.
Resumen Si no ha habido nuevas operaciones de Al Qaeda en territorio norteamericano no ha sido porque no podamos hacerlo, sino porque las estamos preparando, como todos podrán comprobar muy pronto.
Este mensaje se refiere a las guerras en Irak y en Afganistán y a los medios para ponerles fin. Vuestro presidente los desinforma, pero las encuestas realizadas muestran que la mayoría de los norteamericanos está a favor de la retirada de Irak. Sabemos que la mayoría de los norteamericanos desea la paz y no quiere atacar a los musulmanes. Pero George W. Bush prefiere ignorarlo. Mientras tanto, nosotros nos volvemos cada vez más fuertes y, ustedes, más débiles.
Les proponemos una tregua que permitirá crear en Irak y Afganistán las condiciones de seguridad necesarias para poder reconstruir esos países. Ello afectará a los belicistas que han financiado las campañas electorales de George W. Bush, privándolos de ganar centenares de millones de dólares en esos conflictos.
Si vuestro anhelo de paz, de estabilidad y de reconciliación es real, respondan entonces a nuestro llamado.

«En la frontera la amenaza es real y urgente»
Autor
Salena Zito
Fuente
#The Post Chronicle (Estados Unidos)
Referencia «Down On The Border The Threat Is Real and Urgent», por Salena Zito, The Post Chronicle, 29 de enero de 2006.
Resumen En caso de que se pasee junto a los guarda-fronteras después del anochecer, en el condado de El Paso, Texas, en la frontera con México, no deje antes de revisar estas siglas porque, una vez allí, usted recibirá un bombardeo de OTMs, de MS-13s y de SIAs.
Para los que no lo sepan: un OTM es un inmigrado ilegal no mexicano. Los MS-13s son miembros de la cofradía mafiosa salvadoreña Mara Salvatrucha. Los 13 indican la región de Los Ángeles donde el grupo se ha aliado con la banda organizada de la mafia mexicana, una cofradía ultraviolenta nacida en las prisiones. Por último, están los SIA (extranjeros particularmente interesantes), los ciudadanos extranjeros de países donde se considera que está presente Al Qaeda. Resulta fácil catalogar y describir así a estos clandestinos; sin embargo, conocer sus intenciones es algo muy distinto.
Sí, cuando se recorre la frontera y se utilizan prismáticos de visión nocturna podemos observar los movimientos de esos clandestinos, sabemos que estamos ante un problema complejo que no es fácil de resolver. Es indudable que se requieren agentes adicionales para patrullar la frontera. Pero toma tiempo reclutarlos y formarlos. Y el costo que representa para el presupuesto es tal que la mayoría de los funcionarios y representantes electos esquivan esa tarea. ¿Acaso han olvidado ya la última grabación que Osama bin Laden nos dirigió desde las montañas donde se esconde?
Las organizaciones mexicanas de tráfico de personas cobran un promedio de 25 000 dólares por dejar cruzar la frontera a ciudadanos del Medio Oriente. Todos son elementos conflictivos y nada recomendable –pues ya se trate de miembros de Al Qaeda, de MS-13s, de OTMs y de SIAs, todos tienen las peores intenciones hacia nuestro país.
La amenaza que esos individuos representan para nuestra seguridad nacional y para nuestro modo de vida es real. Es urgente encontrar una respuesta para ello. La amenaza ya está presente entre nosotros, en el mismo corazón de nuestro país. Porque lo que sucede en la frontera no se queda allí. Es muy posible que el peligro esté ya en camino hacia vuestro barrio, hacia vuestro vecindario. La amenaza ya está cerca de vuestra casa.

«¿Por qué no poner a prueba el ofrecimiento de tregua de Bin Laden?»
Autor
Douglas A. Borer
Fuente
Christian Science Monitor (Estados Unidos)
Referencia «Why not test bin Laden’s ’truce’ offer?», por Douglas A. Borer, Christian Science Monitor, 25 de enero de 2006.
Resumen Una de las decisiones más graves que un presidente de los Estados Unidos está obligado a tomar es la de hacer la guerra. Pero esta decisión es menos difícil que hacer la paz con un enemigo que no se ha vencido. Después de la difusión de un casete de Bin Laden en el que se propone una tregua, el Presidente puede optar entre retomar los viejos clichés moribundos como «nosotros no negociamos con los terroristas» o reorientar la política global en un sentido que sea más beneficioso para los intereses nacionales estadounidenses.
Hay que decir la verdad: todos los países, incluidos los Estados Unidos, han negociado en algún momento con terroristas. Rabin negoció con Arafat, Reagan con Irán para la liberación de los rehenes. Indonesia lo hizo con los terroristas de Aceh y el Reino Unido con el IRA. Estados Unidos ha llegado a un acuerdo con Khadafi. En estos momentos eliminamos a los dirigentes de Al Qaeda, pero eso no influye en la cólera de los musulmanes y la invasión a Irak ha desarrollado aún más la capacidad de reclutamiento de los terroristas. Si queremos impedir que recluten nuevos miembros, tarde o temprano habrá que negociar con ellos.
Si Bin Laden no responde a las negociaciones, como es probable que haga, George W. Bush mostrará la doblez del dirigente de Al Qaeda y si las negociaciones fracasan, volveremos a enviar los aviones no tripulados Predator.

«La gran fanfarronada de Al Qaeda»
Autoras y autores
Daniel Benjamin, Steven Simon
Fuente
New York Times (Estados Unidos)
Referencia «Al Qaeda’s Big Boast», por Daniel Benjamin y Steven Simon, New York Times, 25 de enero de 2006.
Resumen Si al difundir su casete Bin Laden esperaba medir la reacción de sus enemigos y el entendimiento que estos tienen de su lógica, encontró que resultaba tan incomprendido como cuando los sucesos del 11 de septiembre de 2001. Así, la mayoría de los medios de comunicación consideraron su casete como un intento de negociación y, por tanto, como una prueba de debilidad. En realidad, Al Qaeda sigue exigiendo la retirada estadounidense de los territorios musulmanes antes de la tregua. Lo que él pide entonces es una capitulación total. El autor del ataque del 11 de septiembre nunca ha pensado en entablar negociaciones.
Si Estados Unidos hubiese escuchado con los oídos de aquellos a quienes en verdad está dirigido el mensaje, los musulmanes, hubiesen captado un mensaje diferente. No hubiesen visto a un Bin Laden débil, sino a un Bin Laden que se proclama responsable de las dificultades de Estados Unidos en Irak y que se muestra magnánimo. Es difícil saber qué repercusión tendrá ese casete en el mundo musulmán. Pero se observa que grupos que no tienen vínculos con Bin Laden retoman sus métodos en Londres o en Madrid y que el yihadismo nativo se desarrolla en Irak. La Guerra en Irak ha hecho que se desarrolle el extremismo y hay que combatirlo ideológicamente. Esto debe interesarnos mucho más que los seudo ofrecimientos de treguas.

«El mensaje inequívoco de Osama»
Autor
Walid Phares
Fuente
Washington Times (Estados Unidos)
Referencia «Osama’s unmistakable message», por Walid Phares, Washington Times, 25 de enero de 2006.
Resumen En su último casete de audio, el jefe de Al Qaeda aplicó una nueva política editorial. Primero se mostró tranquilizador para con los yihadistas que, en los foros de Internet, se preocupan por su posibilidad de ganar la «guerra contra los infieles». Bin Laden los tranquiliza aludiendo a textos de Zawahiri y de Zarkaui. Sin embargo, 2005 no fue un año bueno para los yihadistas: millones de mujeres votaron en Afganistán y en Irak, en el Líbano ocurrió la Revolución del Cedro y los debates sobre la democracia causan furor entre los árabes en Internet. Los árabes jóvenes se vuelven cada vez más hacia la libertad.
Ante estos hechos, Bin Laden tuvo que salir de su caverna, tratar de calmar a sus tropas y resquebrajar la moral de su enemigo. Para hacerlo retoma elementos del debate político estadounidense en su discurso antes de amenazar con nuevos ataques a Estados Unidos. Por último, acaba por proponer una tregua a Estados Unidos si éste se retira de las tierras musulmanas y reconoce a Al Qaeda como el representante de esos países. Bin Laden exige ser tratado como un califa.

«Desmontar los elementos del discurso de Bin Laden»
Autor
Victor Davis Hanson
Fuente
Chicago Tribune (Estados Unidos)
Referencia «Deconstructing bin Laden’s talking points», por Victor Davis Hanson, Chicago Tribune, 27 de enero de 2006.
Resumen No sabemos si el último casete grabado por Bin Laden es reciente o no, pero su discurso permite una reflexión interesante sobre el estado actual de Al Qaeda.
En primer lugar, las cosas deben estar marchando verdaderamente mal para ellos cuando los terroristas nos proponen «una tregua a largo plazo». El bando que está ganando nunca propone una tregua o un cese de los combates. Eso no significa que nosotros no tengamos que librar aún batallas difíciles (recordemos que aunque la batalla de las Ardennes y la batalla de Okinawa ocurrieron al final de la II Guerra Mundial, fueron particularmente sangrientas). Pero observemos la situación de Al Qaeda: ha perdido su base de aprovisionamiento en Afganistán, sus dirigentes son perseguidos en la frontera con Pakistán, gran número de terroristas ha muerto en Irak, Europa está alerta contra el fascismo islámico ([Francia piensa incluso en emplear el arma atómica contra sus dirigentes>http://www.voltairenet.org/article1...]), la India no tolera el extremismo islámico, mecenas del terrorismo como Siria e Irán son parias internacionales y, por último, miles de musulmanes hacen manifestaciones antiterroristas en el Líbano y Jordania. Bin Laden se ha visto incluso obligado a dar excusas banales para justificar que no puede atacar a los Estados Unidos en su territorio.
Bin Laden se ha visto limitado al punto de tener que emplear la retórica de sus adversarios estadounidenses en la guerra en Irak. Hace suyos esos argumentos esperando debilitar nuestra determinación. Es por ello que pone por las nubes los méritos del libro El Estado agresor de William Blum. Por último, exagera las acciones de Estados Unidos para seguir la corriente a los norteamericanos amantes de la autoflagelación.
Bien concebido, pero no va a funcionar.

«La nueva grabación de Bin Laden cambia de estribillo»
Autor
Amir Taheri
Fuente
Gulf News (Emiratos Árabes Unidos)
Referencia «New Bin Laden tape is playing a different tune», por Amir Taheri, Gulf News, 24 de enero de 2006.
Resumen ¿Espera Osama bin Laden obtener contratos para su firma de construcción familiar? La pregunta no es fantasiosa. La última grabación atribuida al terrorista fugitivo y difundida recientemente por la televisión Al Jazeera se centra en una oferta para ayudar a «la reconstrucción de Afganistán e Irak». El valor total de sus proyectos se eleva a 30 mil millones de dólares.
_Pero, ¿es realmente auténtica esta grabación? Lo que es cierto es que la grabación fue realizada por grupos terroristas, pero, ¿es Osama bin Laden quien habla? Mi respuesta es, no. Bin Laden está muerto o demasiado atemorizado dentro de su escondite para ocuparse de elaborar contratos. Sin embargo, en realidad, esa no es la cuestión: aun cuando esté vivo, Bin Laden está muerto desde el punto de vista político.
Los creadores de esa grabación debían perseguir varios objetivos. El primero de ellos es hacer creer que Bin Laden sigue vivo. En los últimos meses, ha habido mucha especulación en los medios de comunicación por saber por qué ya no se escucha hablar de él desde noviembre de 2004. Por lo tanto, era necesario para los autores de ese casete que hablara Al Qaeda, a fin de probar que Bin Laden seguía estando vivo. La segunda razón es que es necesario preparar a la opinión del mundo árabe para un viraje radical de tendencia contra los yihadistas en Irak. Ahora que los sunitas árabes participan del proceso democrático en Irak, el temor de los árabes yihadistas extranjeros es tener que enfrentar la cólera de los iraquíes, más que la que puede provocar las operaciones lanzadas por las fuerzas estadounidenses. Por último, los autores de ese casete quizás trataban de estimular un nuevo llamado a los Estados Unidos para lograr su salida precipitada de Irak. La voz en el casete intenta decir que el congresista John Murtha y el ex presentador de la televisión, Walter Cronkite, tienen razón en exhortar a Estados Unidos a que renuncie a esta victoria en Irak y se autoinflija deliberadamente una derrota. Si se aplicara el escenario de Murtha-Cronkite para arrancar la derrota de las garras de la victoria, los autores de ese casete podrían proclamar que Al Qaeda sacó a Estados Unidos del conflicto iraquí.
El verdadero interés de esa grabación es que puede revelar la profunda falla que existe en el movimiento yihadista. Recuerden las últimas dos grabaciones de Ayman Al Zawahiri, quien suele considerarse como el brazo derecho de Bin Laden. La estrategia de Zawahiri, la desarrollada desde estos últimos cuatro años, es conquistar algunos países musulmanes para crear una superpotencia islamista que pueda conquistar el mundo. Por su parte, Bin Laden, o el que se oculta detrás de esa grabación, sigue soñando con una operación parecida a los ataques del 11 de septiembre en Occidente, preferentemente, en suelo estadounidense. Esa grabación trata de ganar tiempo en Afganistán y en Irak para preparar nuevos atentados en Estados Unidos.
El Bin Laden de la grabación ofrece un alto al fuego, dirigido directamente a Estados Unidos. Los ataques de Madrid y Londres, y docenas de operaciones abortadas en las capitales de Europa Occidental, fueron el corolario de un ofrecimiento anterior de alto al fuego a los europeos. Por consiguiente, ese alto al fuego debe considerarse como una muestra del cinismo islámico.

«Las amenazas de Bin Laden le prestan un servicio a Bush frente a sus detractores»
Autor
Antoine Basbous
Fuente
La Gazette du Maroc (Marruecos)
Referencia «Les menaces de Ben Laden rendent service à Bush face à ses détracteurs», por Antoine Basbous, La Gazette du Maroc, 23 de enero de 2006.
Resumen Frente a este casete, la primera constatación es que Bin Laden seguía vivo a fines de 2005. La segunda es una interrogante: ¿por qué no hay imágenes, para un hombre que le gusta tanto la televisión y que sabe utilizarla? Tercera constatación, encuentro su voz algo débil, lo que me hace pensar que quizás esté enfermo, convaleciente o deprimido. También me hago la pregunta siguiente: después de 13 meses de silencio, esperábamos ver a Bin Laden en la pantalla, pero, para nuestra gran sorpresa, no apareció. Eso puede significar que hay algo que ocultar.
Luego, propone una tregua al pueblo estadounidense; lo que significa que quiere representar a la esfera árabe-musulmana y que desea convertirse en el interlocutor de esa esfera con Washington, y, por ende, sustituir a todos los jefes de Estado que están hoy en la escena. También percibo que esas amenazas le prestan un servicio a George W. Bush frente a sus detractores, quienes deben constatar que la amenaza no ha desaparecido. Con una amenaza externa, la opinión pública se vuelve más tolerante respecto de los malos resultados de sus dirigentes. En el fondo, la aventura norteamericana en Irak va mal. Países como Siria e Irán cercan a los estadounidenses en alguna parte en Irak, y Zarkaui, el hombre de Bin Laden en Irak, torpedea la empresa de los Estados Unidos en la región, lo que provoca una situación desfavorable para la estrategia estadounidense.
Se ha producido una extensión y consolidación de la ideología fundadora de Al-Qaeda a través del mundo. Por esa razón, como lo vimos en Londres en julio pasado, es harto posible que haya iniciativas independientes de los partidarios de Bin Laden. Ello no impide que otro proyecto de mayor alcance, como el de septiembre de 2001, esté en su fase preparatoria porque la materialización de ese tipo de proyectos requiere mucho tiempo. Además, hoy día, Al Qaeda está muy vigilada y es difícil moverse tan libremente como antes del 11 de septiembre. Por consiguiente, puede haber dos planes al mismo tiempo: uno, que sería dirigido y en preparación por los cercanos a Bin Laden y otro, que sería una exhortación dirigida a los partidarios de Bin Laden para que actúen.
En realidad, Bin Laden ya no necesita perpetrar atentados. Le basta con dar directrices para que todas las personas enroladas en cualquier organización bajo la bandera del «Takfir» ejecuten sus órdenes. En la actualidad, sus partidarios son numerosos sin que sean todos, necesariamente, miembros de las células pasivas o activas de Al-Qaeda.
La relación que existe entre Osama bin Laden y Zarkaui debe ser difícil porque Zarkaui se ha convertido en alguien casi tan importante como Bin Laden. Todos los días, organiza atentados devastadores, formula reivindicaciones, graba casetes, pronuncia discursos… Por lo tanto, es en realidad el frente activo de Al-Qaeda.
Zarkaui está muy presente y es muy popular en los medios yihadistas y takfiristas, y puede también hacerle sombra a Bin Laden. En el plano doctrinal, deben existir divergencias porque Bin Laden es más político que Zarkaui. Bin Laden sabe cuándo hay que tener en cuenta a los chiítas y cuándo puede golpearlos, mientras que para Zarkaui el combate contra los chiítas parece tener más prioridad que el combate contra los estadounidenses, y, en ese punto, pueden existir discrepancias en cuanto a escoger el mejor momento para golpear a los «heréticos» chiítas.
La desaparición de Bin Laden no puede poner fin al terrorismo en el mundo, pues ese fenómeno está descentralizado y sobrevivirá a la desaparición de los dirigentes actuales. Es evidente que revestirá otras formas. Veremos si la sucesión se hará en provecho de un hombre tan carismático como Bin Laden y si tendrá la misma legitimidad para evitar toda disputa en torno a su herencia que engendraría la división o el derrumbe. Sin embargo, esta doctrina no fue creada por Bin Laden. Sólo fue el primero en aplicarla.

«Las brigadas izquierdistas de Al Qaeda»
Autor
Daniel Pipes
Fuentes
Jerusalem Post (Israel), Frontpage Magazine (Estados Unidos), New York Sun (Estados Unidos)
Referencia «Al-Qaeda’s Leftist Brigade», por Daniel Pipes, New York Sun, 24 de enero de 2006.
«Osama’s Pen Pal», Frontpage Magazine, 24 de enero de 2006.
«The new mujahideen?», Jerusalem Post, 25 de enero de 2006.
Resumen William Blum, escritor establecido en Washington, se alegra al conocer que Osama bin Laden había mencionado su libro El Estado agresor en una grabación de audio, y afirmaba que su libro se convertiría sin dudas en un best-seller. En efecto, su libro no tuvo que esperar mucho tiempo antes de pasar del lugar 205 763 al 26 en la lista de clasificación de los libros más solicitados en el sitio de venta en línea Amazon.com. Y remachó el clavo al afirmar que Bin Laden no tenía una actitud menos moral que la del gobierno de los Estados Unidos. Blum describe la misión de su vida como la de «frenar al Imperio norteamericano, (…) herir a la bestia». A partir de entonces, no es de sorprender que Noam Chomsky, Oliver Stone o Gore Vidal hayan elogiado su trabajo.
Si Bin Laden se siente atraído por el trabajo de Blum, ello se debe a que éste escribió: «Si fuera presidente [de los Estados Unidos]podría hacer que cesaran los atentados terroristas contra los Estados Unidos en unos días. Para siempre. En primer lugar, presentaría excusas –públicamente y muy sinceras– a todas las viudas y huérfanos, a las víctimas de la pobreza y de la tortura, y a los millones de personas que sufren por el imperialismo estadounidense.». Blum era, antes de que Bin Laden lo pusiera en órbita, un antinorteamericano de segundo orden, que profesa ideas de extrema izquierda desde que se radicalizó durante la Guerra de Vietnam. Su obsesión es denunciar a los Estados Unidos y David Horowitz resumió muy bien su pensamiento en Unholly Alliance: Radical islam and the American Left.
Los amigos de Blum han sido mucho menos entusiastas que él tras la difusión del casete de Bin Laden. Ese pasaje demuestra que el líder de Al Qaeda cuenta con la quinta columna de izquierda en los Estados Unidos para ayudarlo en su combate. Esa es la razón por la cual algunos grupos designaron ese casete como una falsificación evidente urdida por los neoconservadores. Pero las teorías conspiracionistas no cambian: la extrema izquierda es sin dudas la aliada de Bin Laden.

«Bin Laden regresa con una carta política y un llamado a la tregua»
Autor
Yasser Al Zaratra
Fuente
#Al-sharq (Qatar)
Referencia «بن لادن يعود برسالة سياسية وعرض للهدنة!!», por Yasser Al Zaratra, Al-sharq, 23 de enero de 2006.
Resumen La última carta de Osama bin Laden, incluso sin tener en cuenta su impacto, prueba su inteligencia. Se manifiesta, primero, en el momento perfecto y, luego, en la calidad de su contenido. La reaparición del líder de Al Qaeda tras una ausencia de más de un año, para confirmar que sigue vivo y, sobre todo, que su ausencia fue planificada, tenía por objetivo dar más valor y credibilidad a sus palabras.
El regreso a la escena de Osama coincide con el incremento de la crisis que vive George W. Bush en los Estados Unidos a raíz de su fracaso en Irak. Bin Laden quería recordar al inquilino de la Casa Blanca que estaba reproduciendo la experiencia de la ex Unión Soviética en Afganistán, una experiencia que anunció el inicio del derrumbe de la URSS, y que costará muy caro al régimen de Bush, sobre todo en el plano financiero.
Lo que es sorprendente en su última carta es que el enemigo número uno de Washington formuló un mensaje, en el que hace un llamado a la tregua, en una jerga típicamente política. Quería explicar a los ciudadanos estadounidenses que la guerra actual no es una guerra religiosa, y que no estaba dirigida a ellos porque fueran infieles o cristianos, sino porque sus responsables han atacado y saqueado tierras musulmanas. El líder de Al Qaeda quizás hubiera debido acusar a los neoconservadores y a los sionistas que han provocado la guerra en cuestión. _ La carta prevé una serie de atentados en los Estados Unidos, algo que no es totalmente seguro, dado que Bin Laden ya había hablado antes sin concretarlos, lo que puede minimizar sus amenazas y debilitar la credibilidad de sus palabras. Además, hubiera podido hablar en nombre de una nación humillada y agredida, que propone la tregua y aspira a una vida tranquila, y no solo en nombre de cualquier organización, ya que la guerra en Irak, Afganistán o Palestina concierne no solo a Al Qaeda, sino a toda la nación musulmana.
La carta en cuestión es muy importante, pese a todas los señalamientos hechos en su contra. Sobre todo, describe, con total objetividad, la situación en Afganistán y en Irak, y subraya la importancia de las pérdidas sufridas por la administración estadounidense. También hace alusión a los crímenes cometidos contra los iraquíes, y cuestiona las consignas de libertad aportadas por el invasor.
Esta carta puede calificarse de bofetada a Bush, quien nunca será capaz de vencer la peste de Al Qaeda aun cuando elimine a su líder y a todos sus brazos derechos, ya que esta organización terrorista, al igual que la cadena de restaurantes Mc Donald’s, permite a sus filiales en el extranjero modificar sus menús según las necesidades.

«Bin Laden no tiene las llaves de la tregua»
Autor
Abdelrahmen Al Rachid
Fuente
Asharqalawsat
Referencia «بن لادن لا يملك مفاتيح الهدنة», por Abdelrahmen Al Rachid, Asharqalawsat, 21 de enero de 2006.
Resumen Es la segunda vez que Bin Laden propone una tregua a sus rivales occidentales. La razón detrás de tal proposición no es más que el hecho de que Osama no logra impedir la rebelión de los «ejércitos» de Al Qaeda. A partir de ahora, se ha convertido, al igual que los demás líderes de esa organización, en un simple observador y comentarista de los grandes acontecimientos.
Por supuesto, gobernaba un país, Afganistán, donde administraba un régimen político «talibán» con enormes presupuestos. Pero, ese poder, que representaba el régimen afgano, cayó luego que perdió la guerra, derrota que provocó los famosos procesos y persecuciones de los dirigentes de la organización terrorista. Ello obligó a Bin Laden, Al-Zawahiri y a algunos otros a esconderse en los pequeños pueblos que se encuentran entre Pakistán y Afganistán, con la esperanza de encontrar allí un refugio más seguro.
En cuanto a los nuevos comandantes, como Abu Musab Al Zarkaui en Irak, o Al Kahtani en Afganistán, incluso no conocen a Bin Laden o Al-Zawahiri. Peor aún, los nuevos líderes, a veces, se niegan a ejecutar las órdenes de los antiguos líderes.
Pese a su negativa a la tregua propuesta por su enemigo número uno, los responsables estadounidenses desean ardientemente que la propuesta pueda concretarse. Sin embargo, Estados Unidos ha sentido la incapacidad de los antiguos dirigentes de Al Qaeda para dirigir la organización, sobre todo debido a que la guerra entre los dos campos continúa a través de operaciones en países que no tienen cobertura informativa.
No podemos tomar en serio la propuesta de tregua, sobre todo considerando la situación delicada en la cual se encuentra Bin Laden en la actualidad. También este último aspira seguramente a una tregua. Sus enemigos estadounidenses no pueden tampoco negar que un arreglo con los «terroristas» en cuestión, incluso si les va a costar demasiado caro, servirá a sus intereses, dado que su guerra contra el terrorismo ha logrado sus fines. En cuanto a la organización terrorista, incluso si ha logrado sembrar el terror, no ha podido volver a ganar el lugar que tenía en Afganistán.

«Osama es un cándido soñador»
Autor
William Schroder
Fuente
Selves and Others (Estados Unidos)
Referencia «Osama’s Fantasy World», por William Schroder, Selves and Others, 27 de enero de 2006.
Resumen El ofrecimiento de una tregua hecho recientemente por Osama bin Laden enardece la imaginación de los antibelicistas en Estados Unidos y los hace levantarse, cruzar los dedos y ponerse a soñar con el momento en que las tropas estadounidenses caerán en los brazos de sus opositores iraquíes y afganos y regresarán a casa.
Eso parece muy sencillo. Ellos dejan de bombardear a los nuestros y nosotros dejamos de bombardear a los suyos. Organizamos una serie de negociaciones para la Historia, proclamamos nuestra victoria y nos retiramos. Eso significa, a grosso modo, lo que hicimos para salir del empantanamiento vietnamita.
Eso parece sencillo pero la situación en el Medio Oriente es diferente a la de Vietnam en un punto fundamental. Para los hombres de poder que definen la política exterior de Estados Unidos, el objetivo del juego, el precio, el trofeo no es la paz. Incluso no se trata de la democracia en el Medio Oriente. Para decirlo de forma brutal, la tregua con Bin Laden no aporta nada en lo absoluto a los intereses de Estados Unidos. Claro está, pondría fin a la matanza, pero los objetivos geoestratégicos de Estados Unidos no se alcanzarían. Para comprender esto, podemos sacar una lección de la historia de nuestro país.
La situación entre España y Estados Unidos que culminó en la guerra hispano-americana a fines del siglo XIX es análoga a los objetivos de Estados Unidos en el Medio Oriente a inicios del siglo XXI. En 1898, enfrentada a la perspectiva de una guerra con Estados Unidos, España, debilitada y aislada, aceptó rápidamente todas las condiciones norteamericanas, concediendo la independencia a Cuba, organizando la reforma agraria y estableciendo un gobierno electo. Para el presidente estadounidense McKinley, esta derrota diplomática española era una catástrofe. Su gobierno, en manos de los grupos industriales de presión, no tenían por objetivo defender los intereses económicos norteamericanos en Cuba, sino que su objetivo iba más lejos, las colonias españolas en el Pacífico: Guam, Puerto Rico y las Filipinas, los «escalones hacia China». Si España cedía sobre el asunto cubano, ya no había razón para declarar la guerra y apoderarse de esas colonias. Por tanto, McKinley pidió inmediatamente al Congreso que declarara la guerra a España y adelantó dos días la fecha de la declaración para que diera la impresión de haberse realizado antes de que España aceptara las demandas.
La similitud con la situación actual es que la administración estadounidense actual no quiere otra cosa que no sea el control total sobre los recursos del Medio Oriente –la llave de petróleo– y la tregua con Bin Laden la privaría de un argumento para alcanzar ese objetivo. Tanto los republicanos como los demócratas, están de acuerdo en que la cuestión del control de los recursos petroleros mundiales, cada vez más escasos para Estados Unidos, es vital para el país y prima sobre todas las demás consideraciones y estrategias. Lo demás es lentejuelas y cortinas de humo. La guerra contra el terrorismo, Homeland Security, Guantánamo, la Patriot Act, los soldados muertos por la Patria, las víctimas iraquíes, los déficits presupuestarios gigantescos –todo eso es secundario y no cuenta. La clase política estadounidense en su conjunto está de acuerdo en que si Estados Unidos, en este momento crítico de su historia, no hace nada por apoderarse de los últimos recursos petroleros todavía disponibles en el mundo, serán China o Rusia las que lo hagan. Y todo el mundo está de acuerdo en impedírselos, no importa el precio que tengan que pagar por ello.
Osama bin Laden sabe todo eso, sabe que si no son los Estados Unidos los que se apoderan de los recursos petroleros, otras naciones lo harán en su lugar. Por consiguiente, sabe muy bien que su propuesta de tregua sólo puede encontrar un silencio embarazoso. Mientras que el péndulo geoestratégico se aproxima cada vez más al momento fatídico, sus llamados que alternan la yihad global y ofertas de buena voluntad, muestran claramente hasta qué punto es un cándido soñador que vive en un mundo desconectado de la realidad.

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